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PIANO PIANO, ¿SE VA, LONTANO?

Apéndice  (para extirpar luego de leer) tomado del libro
Creatividad, Psiquismo y Complejidad de Alejandro Reisin.

1. Lo que no hay que hacer:

* HABLARLES. A los pianos, ésto les ofende; ellos pretenden ser tocados, no entienden otras razones ni comunicaciones.

* PONERLES OBJETOS ENCIMA DE LA TAPA del teclado. Esto simple y llanamente es una invitación a ni siquiera abrir la tapa; destápese y hágase sonar.

* CUIDARLOS DE NO TOCAR FUERTE POR TEMOR A DESAFINARLOS. No hay creencia más estúpida. Si se midiese la fuerza con la que un pianista toca una obra ro-mántica, más de uno se sorprendería de la "fuerza de la pasión" (medida en kgs.).

* TRATARLOS COMO UN MUEBLE: tienen otro status. Son un INSTRUMENTO Musical y merecen esa distinción. A diferencia de los muebles, que suelen ser receptáculos de objetos de uso más o menos cotidiano, el piano nos ofrece un mundo sonoro, a cambio de casi nada. No requiere corriente electrica, ni alterna ni continua, aunque uno puede tocarlo en forma alternada o continua. Lo peor, lo que lo mata, es la indiferencia...

 2. Lo que hay que hacer:

* Lo OPUESTO a 1 (ver: Lo que no hay que hacer), para empezar a hablar.

* Además, el piano debe entrar en CONFIANZA con su dueño, para lo cual es necesario TOCARLO; ¡Imagínese una mascota a la cual no se le hagan mimos!

* Acerca de los tipos de toque que requiere, es indistinto, siempre utilizando un SER VIVO para tal fin. Los brazos, los codos, los nudillos, las muñecas, los muñecos, los dedos, las uñas, las orejas (para tocar de oído) son los más recomendables.

* EL OIDO debe estar relajado y desprejuicioso en cuanto al resultado de dicha franela. Es más conveniente que el oído atienda a las SENSACIONES VISCERALES y PER-CEPTIVO - TÁCTILES para intentar comprender el pro-ducto bruto interno. (PBI)

* Agradecer al piano su buena disposición a producir sonidos bondadosamente, no enojándose por el resultado que provoque, ya que su intención es solamente la de servirnos. Ser su amo, significa amarlos.

* Cualquier duda, no consulte a un médico: permita a la duda toda su magnanimidad, déjela estallar en mil preguntas y espárzalas por sobre el teclado. Regocíjese ante el florecimiento de tantas dudillas y evite contestarlas o resolverlas: déjelo para otro momento. Ahora aproveche a tocar y que lo que escucha le sugiera su propia continua-ción. No se adelante a los hechos sonoros con ningún tipo de especulación, deje madurar a la duda hasta que, cual fruto, caiga por su propio peso y regale su nectar musico-sónico.

* Si se siente con ansiedad por el producto musical y no tolera el recorrido, deje por un tiempo el teclado (10 minu-tos a 10 años) y relájese, disfrute de la vida, no se obse-sione, ya que es contraindicado para la expresión musical.

* No se apresure por congraciarse con los amigos y familiares, regalándoles su demostración pianística y suponiendo va a ser más amado luego de que admiren su desempeño. Si realmente lo aman, sabrán respetar su tiempo, y no pedirán un regalo antes de que corresponda. Recuerde que el regalo lo hace Ud. y no por encargo. Sino, que paguen...

* Si su deseo de tocar mejor supera su posibilidad de tocar mejor (que su deseo), tómese unas clases de piano. Desear tocar mejor es mejor que tocar el mejor deseo, aunque le parezca lo contrario.