Untitled Document

Semántica: del gr. semantikos, “que significa, significativo”, derivado de semaino “yo significo, yo señalo”.
Morfología: del gr. morphe, forma.
Sintáctica: de sintaxis, del gr. syntaxis “acción de disponer juntamente”.
Disponer en una forma, juntamente, algo significativo para uno, es nuestra síntesis.

¿Qué es y qué no es arteterapia?

Al arteterapia la pensamos como un dispositivo con objetivos enmarcados en la salud mental desde el desarrollo del potencial creativo y expresivo a través del arte, cuyas manifestaciones son facilitadoras e instrumentadoras de modalidades terapéuticas artístico-expresivas que otorgan significaciones nuevas y resemantizaciones al padecimiento psíquico.
Las diversas expresiones artísticas, a través de sus objetos, abren caminos distintos: la imagen, el movimiento, el sonido, la palabra, la acción, las formas, los colores, etc. El poder de cada uno de estos recorridos conduce a territorios que -cuales frutos-, ofrecen jugosas aproximaciones a lugares con otras lógicas, con otras potencias, con otras virtudes y fortalezas. La posibilidad de significación y re-significación otorgada por el lenguaje artístico, altamente sintetizador y sintético, encuentra una narrativa poderosa para la transformación subjetiva. El trabajo con los objetos modifica el trabajo de los sujetos.
Es a través de esta producción artística donde se ponen en juego cuestiones subjetivas e intersubjetivas en la cual -en el dispositivo arteterapéutico-, es posible realizar un proceso como tal, que justifique la utilización de los lenguajes artísticos.
El trabajo posterior con la mirada sobre la obra -sobre lo obrado, lo trabajado-, se halla no en pos de su mejor puesta estética, sino en la entereza de su apuesta ética. Ética del protagonismo responsable subjetivo consigo y con los otros.
El lugar de la palabra es la de “dar una vuelta de espiral” allí donde se produce una semántica significativa, allí donde se unen lo vivenciado emocional, con lo producido en tanto objeto, con lo pensado -ideas, asociaciones, recuerdos, resignificaciones-, con lo actuado, dimensión pura del hacer. Es un nuevo lugar de síntesis, luego de un recorrido, aunque no es un lugar prescripto al cual hay que llegar necesariamente.

En las preguntas (que proponen abrir problemas, no cerrándose a respuestas fijas), desde lo negativo, intentemos ubicar qué no es arteterapia.

♪ No es arte: el arte tiene su fin en sí mismo y se mueve con legalidades simbólicas que se desprenden del sujeto creador, encontrando allí una fuerza objetiva que lo lleva a lugares y tiempos en contextos diversos, sin la necesidad de la presencia del autor. Esa independencia de la obra denota la imperiosidad de su mensaje, de su intentio operis, más allá de los impactos subjetivos del autor y del intentio autoris.

♪ No es para mejorar el ser artista. El artista, creador, es un sujeto y su producción puede ser independiente de su sufrimiento subjetivo. El mejorar puede redundar en su productividad, no necesariamente en su subjetividad. Podría darse el hipotético caso de que cuanto peor estuviere (subjetivamente) mejor produjera (¡pobre de no poder disfrutar de esa riqueza!).

♪ No es un taller de aprendizaje de arte: no es necesaria una experiencia artística previa, ni un conocimiento del lenguaje artístico en cuestión. Todos estamos inmersos en una cultura donde los lenguajes artísticos nos son conocidos; no sucede lo mismo que con el lenguaje digital de la computación: nuestra máquina cerebral y simbólica no decodifica naturalmente este lenguaje de ceros y unos, aunque sí lo hace con el analógico.

♪ Tampoco es una psicoterapia verbal, ya que está privilegiado el lenguaje no-verbal y lo simbólico que aparece en su expresión. Obviamente no se descalifica la importancia del verbo, de las representaciones, mas su papel no es el protagónico ni su utilización, la vía de trabajo (sí lo son los lenguajes artísticos).

Lo terapéutico no se define solamente por que hace bien. Un baño de agua caliente, una linda reunión de amigos, etc. hacen muy bien… Si sentirse bien es un imperativo, evitando cualquier vestigio de displacer, se excluyen las posibilidades de sentirse mejor luego de atravesar aquello a elaborar. Del gr. therapeutikós, -servicial, que cuida de algo o alguien-, en arteterapia, tiene que haber un arteterapeuta. Esto nos conduce a la cuestión de la transferencia, no es cualquier otro que allí cuida, sirve. Las representaciones que se asocian a éste son las de guía / contención / dirección / darse cuenta de lo que le sucede al otro, para que a través del arte, posibilite la comunicación / expresión / creación / recreación / integración. Cómo se define entonces el encuadre de trabajo, cuál es el lugar de lo verbal, de lo no verbal, de lo conflictivo, de la reorganización, de la reflexión, del autodescubrimiento, del proceso creativo, de las técnicas de expresión artísticas en arteterapia, que pueden diferenciarse tanto de la psicoterapia como del taller de arte, son las cuestiones que ubicarán qué es arteterapia y qué no es arteterapia.

Si para que haya arteterapia tiene que haber un arteterapeuta, nos preguntamos ¿quién es el otro? No es menor la denominación que de él hagamos. Los términos no son inocentes, expresan concepciones, teorías y paradigmas: ¿cómo denominamos a aquél que trabaja con un arteterapeuta? ¿consultante, cliente, usuario, alumno, sujeto de cambio, paciente?

♪ Si se trata de una relación que hace referencia a una transacción comercial, entonces, uno presta un servicio y el otro es un cliente (término que ha sido importado de la lengua inglesa). Lo que los relaciona es el intercambio de valores. Mas el arteterapia no es una propuesta ni un trato o intercambio meramente comercial; este es uno de los términos del contrato en el encuadre, sea aquél en la atención en el ámbito privado o en la salud pública. Un niño en una escuela especial, un menor judicializado, un viejo en un geriátrico, un preso, una persona internada en un hospital, definitivamente no son clientes. Menos aún, si pensamos que el arteterapeuta está contratado por una institución.

♪ Si se tratara de un usuario (homologamente al cliente, diferenciándose de éste en que la persona no debe abonar por ser atendida; no existe trato comercial entre ellos), el usuario “usa” los servicios que una determinada empresa presta (ferrocarriles, de omnibus, de gas, de electricidad, etc.) y el hipotético lugar del arteterapeuta sería el de hacer usar. Nos cuesta ubicar aquí su función. Usos, abusos y desusos (de los usuarios) remiten a una empresa.

♪ Si se trata de un aprendizaje a realizar y uno de ellos es quien enseña, estamos aquí frente a un educador, profesor o docente; la relación se basa en la transmisión de saberes, en la transferencia y aprendizaje de contenidos, el otro es un alumno, un estudiante o un educando.

♪ Si la traducción de counceling es consejería, el que busca allí, buscaría algo así como consejos. Si es un consultante, el otro es un consejero. ¿Qué condiciones debería poseer quien da consejos?

♪ Si es un sujeto de cambio, el otro es un agente de cambio; el riesgo está en suponer que el agenciamiento viene de un solo lado y que el agente no trabaja desde su subjetividad. Ambos dos están atravesados por el cambio, como casi todo en esta vida.

♪ El término paciente proviene del latín patiens, patientis, que padece, el que soporta (males). Aunque no fuera el término más feliz (el sujeto no está solamente sufriendo), es de alguna manera el que más se aproxima a contactar con el padecimiento que le moviliza a un tratamiento terapéutico, siendo un terapeuta aquél que puede atenderlo en su padecimiento psíquico, estando atento a la dimensión de sufrimiento subjetivo y simbólico del sujeto. Es interesante bucear en algunos términos emparentados con el de paciente: pasivo, del lat. passivus, que soporta y pasión, del lat. passio, passionis, que padece, del gr. páthos, padecimiento. Si desarrollamos el concepto de paciencia, podríamos habilitar descubrir potenciales, ya no solo padecimientos o patologías.
 
Si pensamos las diferencias entre el aprendizaje de algún arte con el propósito de formarse como artista, de aquél que utiliza el arte como placer y expresión y éstos del arteterapia, encontraremos prácticas profesionales y límites diversos en sus alcances subjetivos. Estos encuadres también se construirán en las especificidades de cada ámbito en las áreas de inserción de la labor.

Además esta práctica conlleva distintas facetas, donde hallamos una:
dimensión de educación y/o educativa en arteterapia.
dimensión artística en arteterapia.
dimensión terapéutica en arteterapia.
dimensión simbólica en arteterapia.
¿Cómo pensar en estas diferencias algo que identifique el arteterapia? ¿Es la cura, es el arte, es la educación, es el juego, es la expresión creativa? La demanda de chicos en una escuela no necesariamente es la misma demanda de las autoridades de esa escuela que convocan al arteterapeuta… la posible demanda de un paciente puede ser otra de la asignada por los directivos de esa institución, la de los viejos de su geriátrico, la de los padres sobre su hijo, etc.
Desde un punto de vista educativo, el padecimiento podría ser entendido como los obstáculos para el aprendizaje, por la serie de implicancias que estos traen aparejados. Podrá diferenciarse arteterapia en sus aplicaciones en educación, con el arte-educación, aunque esta última utilice metodologías homólogas. No todos los caminos conducen a Roma, ni Roma es el único lugar a arribar. Tener como meta el aprendizaje del arte no da cuenta de cómo se transitará el mismo. No es igual ir a Roma en carreta, en avión o en velero. Un padecimiento por una función neurológica inhabilitada tendrá especificidades distintas de aquella que tiene a un sujeto inhibido por una formación muy estricta y/o una modalidad vincular familiar opresiva. Desde el punto de vista de la rehabilitación, de la clínica, de la resocialización, se procurarán distintos ejes organizadores y diferentes estructurantes técnicos y metodológicos para un proceso arteterapéutico, que incluya la singularidad de los padeceres en sus especificidades.

Si bien el encuadre no garantiza el proceso, es su condición material. Significar un obrar artístico (para no hablar de obra artística) es diferente del significado de dicho producto.
En arteterapia, la significación está dada por la dialectización del proceso-producto artístico. Elaboración secundaria, para poder ubicar representaciones allí, en vez de la cosa; no es lo mismo hacer patitas de papel o alambre en el muñeco de una paloma que utilizar las patas (reales) de una paloma muerta, menos aún, de una viva.  Proceso terciario, creación de originales autorías.

Si hemos de pensar en términos de producción de subjetividad (y ésta no es individual, sino una construcción social) con aquello que Freud dijera sobre el poder trabajar y amar (y conocer según Reich) podremos construir un concepto de bienestar para la salud mental que pro-ponga al sujeto en su vincularidad con los otros (fuente de todos nuestros amores y padecimientos). Se trata entonces de pensar una praxis que tenga al sujeto concebido como co-constructor y protagonista de su vida, co-hacedor de las relaciones intersubjetivas en las que transita y creador de nuevos espacios y tiempos originales (en tanto ser quien los origina, los crea), instancias benéficas para el potencial de salud.