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Me dirijo a su Dimensión con el fin de consultaros ciertas inquietudes: me encuentro generalmente rodeado por temas que versan sobre el tiempo (algunos menos, sobre el espacio). Todos estos pensamientos intentan justificar la no linealidad, cosa que aunque bastante vieja, sigue teniendo el poder de la novedad en muchos planos de nuestra vida, lo que implica volver a pensar en ello una y otra vez. (No me refiero a la “circularidad” aún aparezca ésta “otra y una vez”). 
El pensar tiene pretensiones de linealidad, escabulléndose de la complejidad. Como aquel ser bidimensional, que viera una pelota transcurrir como un hecho temporal, así nosotros manejándonos en las tres dimensiones, percibimos al tiempo como pasado - presente - futuro, algo lineal que transcurre, que sucede desde un antes hacia un después. Pero eso que observamos, no concluye con nuestra observación; la irreversibilidad del tiempo es, además, una construcción subjetiva. Si cada una de las dimensiones del espacio no niega las otras, ¿por qué habría de hacerlo las del tiempo?
Pienso ahora mismo sobre el futuro, a partir de mi recuerdo del pasado. Entonces, ¿cuándo estoy ahora?... 
Y las veces que en el pasado estaba ocupado (pre-ocupado) en el futuro, y lo estoy pensando ahora, ¿cuándo estaba entonces?
Faltaría preguntar por: cuando en el futuro esté recordando mi pasado (que puede ser mi presente o mi futuro repetido) ¿cuándo estaré entonces?
Idem podría pensar sobre el espacio, si pienso aquí sobre mi estar allí, ¿dónde estoy? ... etc.
Más, se complica si articulo ambas dimensiones: si aquí estoy pensando ahora lo que allí pasé entonces, y pienso que en mi futuro allí o aquí pensaré tal cosa...   
Me he detenido claramente en la mitad de un pensamiento (¿la mitad?). ¿La mitad corresponde al medio?
Termino vertiginosamente esta comunicación, para mandaros la presente por correo, la que va a llegar a mi futuro, y vos, al leerla (en tu presente), será mi pasado! Lo que se lee, ya fue dicho.             

 

Que algo tenga algún contacto con la realidad es cuestión de criterios...
Estoy escuchando a Mahler, soy un apasionado de sus sinfonías; después dicen que lo cerca y lo lejos “no son medidas en metros”; me siento en el principio de siglo, en la época de Mahler, como si supiera cómo era la vida en esa zona y en esa época. Pero ¡pasa ahora! ¿Eso es cerca o lejos?..
Los recuerdos son como puentes entre el tiempo y el espacio, ya que lo que se rememora ocupa un lugar histórico dado, y cobra una determinada forma espacial.
Así, se preserva al tiempo que uno cree que ya pasó (aquello que uno cree envejece).
Eso a su vez se enlaza de extraña manera con lo que uno llama futuro, que algunos creen es una simple (!) proyección del pasado. Si es futuro, aún no nació. Pero al tener existencia en alguna dimensión, tiene un espacio y un tiempo. Hasta puede haber envejecido. No hay nada como un futuro envejecido...
¿Será que uno piensa estas cosas para protegerse de algún daño real o fantaseado, queriendo precaver posibles peligros? Las famosas profecías autocumplidoras, estudiadas por los sistémicos, provocan el mismo futuro que temen, confirmando de esta manera, a posteriori, la veracidad de la conjetura, del pre-juicio. Esto, aparentemente, habla de nuestra incapacidad para prever el futuro; aunque, mejor sería (...?) que pudiéramos ubicarnos en la no necesidad de preverlo.

 

¡No hay que suponer que un chico es una máquina en formación que (con el tiempo) debe aprender a ser grande!  Con el mismo criterio, habría que esperar que un grande llegue a su fin.
Nuestras acciones, debieran tener un sentido que las trascienda... algo del futuro debe hallarse ahí, encontrando un espacio potencial en el presente. Pero son muchos los futuros que por ahí rondan. ¿Acaso el presente es uno solo?

 

El hecho de pretender (y esperar) que todo debe servir a, y para algo, anula la posibilidad de que sirva para otro “algo” desconocido. Internamente, hacemos “polvo” las semillas porque no vemos el fruto, ¡ésta época pareciera sólo estar buscando frutos! Algunos, la flor... pocos se interesan en estos tiempos por las semillas. Tiempos rápidos, turbu-lentos. ¿Es todo cuestión de tiempo?  Podríamos pensar, al estar frente a una semilla, que está contenida en sí el fruto que la originó..., la flor..., la planta... y la misma semilla. Su historia está “codificada” geneticamente...
Cada semilla es única, como los sujetos. ¿Qué podrá generar?: ¿quién lo sabe?
Ahora no existe por definición. A-hora, sin hora, sin tiempo medible. Es todo un arte el “estar presente” en un ahora “inexistente”.  Somos todos usuarios de aquellos 86.400 segundos diarios, que, cual cuenta bancaria abierta, uno dispone para utilizar libremente. Ah, una cosa: al día siguiente uno vuelve a tener los 86.400 en su cuenta; ¡no se pueden ahorrar! Gastadlos, o regaladlos. Ahora o siempre.